Hay una historia que dice que, en ciertas noches, puede verse a una joven de blanco saltar el muro del Cementerio del Oeste que da al Parque Avellaneda, para cruzar apresuradamente la calle San Martín, de manera tal que siempre resulta atropellada por algún vehículo. El chirrido del frenazo, la corrida del conductor afligido, y en el asafalto nada: ni rastros de la atropellada.
Se dice que la aparición tiene su origen en una adolescente que habría fallecido, hace tiempo, a sus 15 años. Su cuerpo habría sido sepultado en la necrópolis, muy cerca de donde suele ocurrir este fenómeno. Son varias las personas que relatan estos hechos de primera mano, por haber sido testigos de los mismos, o por haberse visto involucrados al tener la mala suerte de "atropellar" a la joven. Con el tiempo, la historia se ha popularizado, pasando a convertirse en una clásico de la zona. Una más de las leyendas del Cementerio.

