En la oscuridad de la vida nocturna
cuando transitas con somnolencia
por calles lúgubres y sombrías,
tus zancadas avanzan a tal velocidad
que sientes que tu cuerpo rozará con otro cuerpo;
un ser de la noche oculto entre las sombras.
Y cuando atraviesas el umbral de tu hogar
y tu mano tienta el interruptor,
y la fuerza de la corriente eléctrica es percibida en la atmósfera,
justo antes de que se haga realidad su función de luminosidad,
el terror a ser expuestos a la vista
invade los cuerpo etéreos de las almas de aquellos desconocidos
que transitan por callejones oscuros y pasillos sombríos,
arrastrándolos hacia sus muros para evitar el aura pura de una simple vela.
Entonces sus murmullos se ahogan,
y el tibio olor empapado que enrarece el ambiente
se sumerge en un dudoso stand by.